jueves, 27 de mayo de 2010

Viaje a Paris (Semana Santa). Primera parte.






















"París bien vale una misa". Esta conocida frase se le atribuye a Enrique IV, Borbón que abjuró del protestantismo y se hizo católico para poder optar al trono francés y no entrar en guerras con Felipe II, allá por 1593.
Pues eso, yo también creo que merece la pena. Es mi tercer viaje a Paris y todos han sido muy distintos. La forma en que se acomete el viaje, los posibles y la compañía determinan que sea de una manera u otra. En esta ocasión he podido hacer cosas que anteriormente no había hecho, como el viaje en barco por el Sena que, en mi opinión, es altamente recomendable. A persar del tiempo que tuvimos en el viaje (lluvia, granizo, frio, etc.), durante el periplo salió el sol y tuvimos una travesía magnífica. Ir viendo cómo iban apareciendo los edificios y monumentos más emblemáticos, era como ir descubriendo la ciudad. Nos subimos en D'Orsay, bajamos hacia L'Ille de la Cité, la bordeamos y subimos por la otra orilla hasta la Tour Eiffel. Allí nos bajamos del barco e hicimos nuestra cola para subirla. Fue precioso ir viendo desde arriba cómo anochecía y se iba iluminando la ciudad. (El problema fue el frío, aunque no nos importó demasiado).




















Con respecto a las comidas, al mediodía íbamos de bocatas, en un pequeño descanso de las visitas, y por las noches cenábamos más relajadamente en pizzerías, brasseries o restaurantes.


De subrayar fue la primera noche que cenamos en Le Procope, café fundado en 1686 y según su publicidad visitado por Voltaire, Danton, Marat, Robespierre o Benjamin Franklin. El sitio era precioso y tenía un menú asequible. La verdad es que conserva un sabor añejo y elegante. La comida no fue del agrado de todos (por el sabor a mantequilla que uno de nuestros acompañantes detestaba), pero nos pusieron una ternera guisada para chuparse los dedos.




















Por la lluvia no pudimos disfrutar todo lo que quisimos de los jardines del Palacio de Versalles.



...Pero aún así bailamos por ellos al son de la música.
































1 comentario:

Anónimo dijo...

Madre mía, neneta!!! Que cosa más bonica.
El próximo me voy contigo otra vez. Je, je.