viernes, 6 de noviembre de 2009

Dehesa de Santa Marta (Campo de Montiel) (04 de noviembre 2009)

Como ya anuncié la salida fue por el campo de Montiel, a la Dehesa de Santa Marta. Nada más bajar del autobús empezamos a ver Milanos reales en dura batalla contra el viento. Y hasta vimos un Águila-azor Perdicera. También vimos alguna perdiz y alguna corneja. Después viento y más viento.
La tarde iba cayendo y nos dejaba unos tonos cálidos preciosos que nos hicieron disfrutar aún más, sobre todo para los que nos gusta recrearnos en los paisajes.



Juan nos iba explicando sobre la existencia de un "navajo" o "lavajo" que son depresiones artificiales del terreno, aunque suele aprovecharse alguna natural, que se construye para acumular agua y utilizarla como abrevadero para el ganado y/o como depósito.
Después nos condujo hasta un tendido eléctrico recién acondicionado para la protección de las aves. Y debajo de él aún quedaban muchos restos de las que murieron por electrocución.


Este precioso Milano real se paseó arriba y abajo para que pudiésemos observar con detenimiento su cola ahorquillada, el color rojizo de su pecho, las ventanas blancas en sus alas y su habilidad en el vuelo.
La zona es típica del bosque mediterráneo, y aunque se denomina dehesa es más bien una zona adehesada. Mucha encina y bajo matorral.
Pudimos escuchar algún canto de las cogujadas, que según nos contó Juan, sólo necesita un poquito de buen tiempo para empezar el cortejo, por lo que en esta ocasión lo que escuchábamos no era un reclamo, sino un canto.
Terminó haciéndose de noche y buscamos luz cerca de una casa para poder merendar. Tras unas cuantas fotos fallidas, pude salvar ésta. Muestro un recorte para que se vea mejor la preciosa luna que nos acompañó entre trago de vino y bocado de queso.

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